Buscar Noticias
Martes 8 de abril de 2003

Editorial
Nacional
Internacional
Economía y Negocios
Deportes
Vida Social
Sociedad
Actividad Cultural
Espectáculos
Internet

Página del lector
Reportajes
Artes y Letras





Robótica y astronáutica:
En Atacama probaron ayer robot de Marte
8 de Abril de 2003


Casi en el límite de la I con la II Región, en el Salar Grande del desierto Atacama, el robot recorrerá unos 10 km este mes. Con los resultados de este trabajo se crearán robots cada vez más capaces de viajar a Marte en busca de vida. Foto:Nasa



• Ciencia y Tecnología







Científicos chilenos y estadounidenses desarrollan autómatas que viajen al planeta rojo a buscar rastros de vida.


ELIETTE ANGEL V.

Desde ayer recorre el desierto de Atacama un robot, Hyperion. Tal como un militar se entrena en zonas similares en las que peleará, los científicos encontraron que el Salar Grande de este desierto es parecido a Marte, el destino de los hijos de este robot.

Científicos de la Nasa, de la Universidad de Carnegie Mellon, de la Universidad Católica del Norte (UCN) y de la Pontificia Universidad Católica (PUC) participan en el proyecto Los límites de la vida en Atacama, que les ayudará a desarrollar un robot e instrumentos que facilitará a otros autómatas la búsqueda de vida en Marte.

Si ya ha resultado complicado encontrar agua o rastros de ella en el planeta rojo, buscar vida lo es mucho más.

Lo orgánico reacciona

Se supone que la vida que habitó en Marte era microscópica. El agua deja rastros en la geología, como quebradas. En cambio los rastros de la vida microscópica son mucho más pequeños, tienes que buscarlos de otras maneras, explica la doctora Cecilia Demergasso, bioquímica del Laboratorio de Microbiología Técnica (LMT) de la UCN.

Su entidad ya ha realizado estudios en los salares del norte de Chile. Debido a esto, la Nasa se contactó con Guillermo Chong, del departamento de geología y esposo de Demergasso. Actualmente, el LMT está analizando las muestras que tomó otro robot de la Nasa en la nortina Laguna de Licancabur.

La destreza de los robots tiene que ser a toda prueba.

Si la vida apareció alguna vez en Marte y ha sido preservada de cierta manera, como fósiles o comunidades actuales, entonces es crítico que las futuras misiones sean capaces de detectarla automáticamente y con claridad, explica Nathalie Cabrol, líder de la investigación que se realiza en la I Región.

La iniciativa cuenta con un presupuesto de casi US$4 millones y durará tres años. Un robot cada vez más apto usará sensores e inteligencia para determinar cuál geografía y qué condiciones ambientales podrían albergar vida, comenta David Wettergreen, investigador del Instituto de Robótica del Carnegie Mellon.

Justamente, esta entidad tiene un convenio con la PUC.

Ahora, Andrés Guesalaga, jefe del Departamento de ingeniería eléctrica, les dio la oportunidad a los dos alumnos más destacados de quinto año de esa carrera para participar.

Francisco Calderón y Allan Lüders partieron en febrero a Pittsburgh (EE.UU.) - donde está Carnegie Mellon- para interiorizarse en el tema. Ellos son el único capital que la PUC suma al proyecto.

El equipo en que participan Calderón y Lüders partió desde Iquique para probar el autónomo, un robot que funciona con energía solar.

Con las pruebas de este mes se decidirá el diseño, software e instrumentación óptima para el nuevo aparato rodante que será utilizado los siguientes dos años.

Los investigadores probarán cómo Hyperion viaja unos 10 km a través del desierto y recolecta datos con instrumentos científicos: un reproductor de imagen fluorescente, un espectómetro del cercano infrarrojo y un reproductor de imágenes panorámicas de alta resolución.

Cuando fue probado en el ártico en 2001, los paneles solares de Hyperion estaban colocados verticales, como las velas en un barco, porque la luz solar es baja en el horizonte. Ahora, en cambio, los paneles están acostados en la parte superior del cuerpo del robot para que pueda capturar la máxima cantidad de luz solar de esta zona ecuatorial.

Las nuevas generaciones que se desarrollarán a partir de los trabajos de este año podrían recorrer 50 km de travesía autónoma en el desierto para el 2004.

En 2005, al final del proyecto, un robot equipado con un arsenal de instrumentos podría operar autónomamente 200 km durante dos meses y trazaría los mapas de los sitios donde existe vida.

EN INTERNET

Para ver el trabajo diario del equipo:

www.frc.ri.cmu.edu/atacama/index.html.